La oración es un elemento vital para todos los verdaderos creyentes. A pesar de cualquier otra cosa que puedas pensar que este artículo esté diciendo, no estamos diciendo que haya algo malo con la oración.

Pero sí estamos diciendo que hay algo malo en decirle a la gente que la oración los exime de la responsabilidad de actuar en obediencia al resto de lo que Jesús enseñó.

Los misioneros de todo el mundo, por lo general, recaudan fondos a través de las llamadas "cartas de oración". Estas cartas producidas en masa (que se envían con regularidad) les dicen a las personas que (los misioneros) no podrían hacer su trabajo sin el apoyo de oración que estas personas les están brindando.

Luego van al motivo real de la carta; y es que no podrían hacer su trabajo sin el dinero que estas mismas personas les envían. Lo que se dice entre líneas es lo siguiente: "Si me das dinero, te justificaré por no hacer nada personalmente para alcanzar (con el evangelio) al resto del mundo".

Las personas que se especializan en un "ministerio" de orar por quienes hacen el trabajo a menudo se llaman "guerreros de oración" (como si los trabajadores no pudieran orar por sí mismos). Pero no hay tales cosas como especialistas en oración. Los que hacen el trabajo son inútiles sin una vida de oración propia, y los que oran son inútiles si no están dispuestos a poner brazos y piernas a sus oraciones.

La Biblia dice que "La oración eficaz del justo puede mucho" (Santiago 5:16). Pero puedes orar tan fervientemente como quieras y no servirá de nada si no estás viviendo la vida de una "persona justa" (es decir, alguien que es obediente a Jesús y no uno que sigue reglas hechas por hombres sobre lo que es correcto... lo cual solo conduce a la santurronería). Así que las oraciones de estos llamados “guerreros de oración” serán totalmente ineficaces si no están obedeciendo a Jesús.

Jesús dijo que la cosecha es grande, pero que los trabajadores son pocos, por lo que deberíamos estar orando por más trabajadores (Lucas 10:2). Es mejor un trabajador que sabe orar, en lugar de cien "guerreros de oración" que solo quieren enviar donaciones para disculparse por no ir personalmente al campo de misión.

Puede haber personas en máquinas de soporte vital o encerradas en régimen de aislamiento que no puedan hacer mucho más que orar. Pero muy pocos de nosotros caemos dentro de esas categorías. La oración es el requisito mínimo para cualquier persona que no esté en coma. Pero lo que hacemos después de terminar de orar determina la verdad acerca de cuán sinceras son nuestras oraciones.

Santiago dijo: "te mostraré mi fe por mis obras" (Santiago 2:18). Y los guerreros que oran muestran cuán genuina es su vida de oración por la manera ferviente en que viven el Evangelio en su relación con el resto del mundo.

Por supuesto, ora por nosotros, como también nosotros oramos por ti. Pero por el amor de Dios, haz todo lo que puedas para ser misionero dondequiera que estés también. Y si Dios te da la oportunidad de ir por todo el mundo con Su amor, no te disculpes diciendo que nos moriríamos de hambre sin tu apoyo, porque acompañarnos aquí, en el campo de la cosecha, es la mejor clase de apoyo que puedes dar.


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