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El Rencor

El rencor es un resentimiento arraigado y tenaz.  Algunas personas muestran rencor por las heridas y desgracias que han experimentado en sus vidas.  Lo muestran en sus caras, y lo muestran en mucho de lo que dicen.  Pero hay otras personas que entierran su rencor y deja que los destruya poco a poco.  Quizás el rencor salga por disimulado de vez en cuando, pero más que nada, lo esconden de los demás y de sí mismos.

Ambos de estos grupos de personas (aquellas que expresan su rencor abiertamente y aquellas que guardan rencor secreto) resisten el cambio.  Pero el cambio es posible y de eso se trata este artículo.

La Razón por cual la Gente Tolera el Rencor en sus Amigos.

El cambio depende mucho sobre la voluntad de la personas que necesita cambiar.  Sin embargo, la motivación en cambiar puede empezar por medio de comentarios de parte de amigos sensibles, si solamente pondrían el esfuerzo en darlos.  El problema es que los amigos a menudo no están interesados en iniciar un esfuerzo que lleve al cambio, especialmente cuando la persona que necesita cambiar esconde su rencor.  Si el rencor de la persona no está está afectando directamente a sus amigos, los amigos suelen no hacer nada al respecto.  Es como ver a alguien envenenarse de a poquito y no hacer nada para advertir a la persona del daño que se está causando.

Las personas que guardan rencor secreto casi nunca son disfuncionales socialmente.  Tales personas pueden obtener una educación, trabajar, tener una familia, asistir a la iglesia, y hacer casi todas las tareas que son necesarias para una vida supuestamente felíz y abundante, a la vez que continuan en ser rencorosas.  Mientras que tal rencor no moleste a los demás a su alrededor, es probable que nadie presione a la persona amarga en resolverlo.

También están las personas que expresan su rencor públicamente.  Estas personas a menudo huyen de las amistades.  Si alguien trata de acercarse a ellas, no tarda mucho antes que se alejen.  Pronto no queda nadie a quien le importe si la persona tiene rencor o no.  Así que ellas también, fallan en cambiar.

Entre estos dos extremos hay gente que expresa su rencor públicamente a veces, pero que no estan tán obsesionados con él que no pueden distraerse con otras actividades.  Así que sus amigos suelen pensar que todo lo que necesitan hacer es cambiar el tema cuando surge el rencor, y el problema supuestamente desaparece.  Escuchan a sus quejas con simpatía y luego se ocupan de otras cosas, nunca desafiando a la persona por haberse quejado en el primer lugar.  Así que la raíz del problema (el rencor) queda sin resolverse.

¿Verdaderamente es Inocuo?

Es fácil para el público pensar que el rencor es bastante inocuo, ya que casi nunca lleva a la persona a una institución de salud mental.  Aun los reclusos rencorosos no suelen molestar a los demás.  Así que pensamos, "¿por qué molestarlos a ellos?"  Pero la verdad es que el rencor puede arruinar la vida de la persona que sufre de él.  Aun las experiencias más lindas de la vida son pintadas por tales personas con un color agrio y cínico que destruye lo bueno que la persona pudiera haber experimentado en tal ocasión.  Encuentran alguna forma de no estar satisfechas con lo bueno que les sucede.  Jesucristo dijo, "he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia" (Juan 10:10)  El rencor te roba la "abundancia" de la vida y te deja con una réplica marchita de lo que pudo haber sido la vida.

Además de que sus amigos suelen dejar a las personas rencorosas en su rencor, las personas rencorosas resisten cambiar ellas mismas.  Algunas, como hemos dicho, rehusan siquiera admitir que su rencor existe.  Cuando sale a la superficie, se aferran desesperadamente a su rencor, creyendo equivocadamente que haciendólo las "protegerá" de ser dañadas otra vez, o que podrán usarlo para proteger a los demás de la desgracia.

Por supuesto, hay lecciones positivas que podemos aprender por medio de la "escuela de la vida dura", y tales lecciones nos pueden enriquecer.  Pero el rencor no produce el mismo fruto positivo.  Por ejemplo, considera una persona que ha sido herida en su niñez por alguna acción, actitud, enseñanza, o influencia de uno o dos padres.  Hay personas en sus cuarentas y cincuentas y con más edad que continuan a expresar rencor en contra de sus padres por algo que había sucedido hace décadas.  ¿No pueden ver que lo que se ha hecho ya se ha hecho?  Nunca vamos a poder experimentar la niñez otra vez, así que no necesitamos protegernos de una repetición de tales heridas que sólo pueden ser experimentadas durante nuestra niñez.  Así que, lo que se defiende en base a que nos está "protegiendo" es en realidad solamente un deseo en vengarnos de las personas que nos han herido.

Podríamos comprometernos a no repetir los mismos errores con nuestros propios hijos, y eso puede ser positivo y beneficial.  Pero la persona rencorosa tendrá la tendencia de enfocar su atención en las heridas y en vengarse de sus padres aun cuando deciden cómo relacionarse con sus propios hijos.  Como por resultado, en vez de superar los errores de sus padres, por medio de cambiar su propio comportamiento, tendrán la tendencia de hacer cosas que producirán rencor en sus propios hijos, e.j. enseñándole a sus hijos a odiar a sus abuelos.  De una manera u otra, las personas rencorosas harán esto con todos los que las han herido también.  Lo que quieren es poner a los demás en contra de las personas que las han herido a ellas mismas, y como por resultado, el fruto de tal actitud es siempre negativo.

Cuando la fuente del dolor no es una persona, el rencor puede conducir al enojo contra Dios u obsesiones relacionadas a circunstancias que causaron sufrimiento.  El rencor tiene mucho que ver con echarle la culpa a los demás.  Mientras tenemos a alguien a quien echarle la culpa por nuestras desgracias, creemos que podemos escapar nuestra propia responsabilidad por lo que hacemos (o lo que hemos hecho) con nuestras vidas.  Esa es la razón por cual muchas personas repiten los pecados de sus padres.  Pasan sus vidas enteras echándole la culpa a sus padres, y presumen que, por medio de hacer esto, ellas no tienen que desarrollar algo mejor de lo que sus padres les ofrecieron.

Algunas personas reaccionan y van al extremo opuesto (e.j, "Mis padres fueron estrictos conmigo; así que no voy a requirir nada de mis hijos", o "Mi familia sufrió pobreza, así que voy a hacer que el dinero sea mi meta principal en la vida.")

Reacciónar así es mejor que odiar y no hacer nada; pero es muy probable que conduzca a problemas en la próxima generación.  La razón es que no nos dejamos ver las fallas en nuestro propio enfoque.  El rencor no requiere que nuestro enfoque funcione.  Lo importante, de acuerdo al rencor, es que hagamos una declaración en contra del otro enfoque... el enfoque sobre cual estamos resentidos.

Echar la culpa a los demás presume la inocencia de parte de la "víctima".  En casos de abuso infantíl, por ejemplo, es fácil entender tal argumento.  Pero aparte del castigo que la sociedad podría administrar al ofensor, una "víctima" no necesita ser "víctima" el resto de su vida.  Una frase que se usan con frecuencia hoy en día es "es lo que hay".  Aunque esta frase puede representar un escape a nuestra responsabilidad de efectuar un cambion en nuestras vidas, sí es válida con respecto a situaciones pasadas que ya no se pueden cambiar.  Es decir, situaciones difíciles nos llegan a todos, pero las aguantamos, porque así son las cosas.  Obviamente algunos sufren más que otros, pero eso también es parte de la filosofía detrás de tal frase.  Las injusticias suceden, y cuando suceden, uno tiene que levantarse y seguir adelante.  Las cortes están llenas de personas muy resentidas, cada una tomando acción legal en contra de sus oponentes creyendo que podrán encontrar la felicidad por medio de la retribución.  Al fin, aun los "ganadores" a menudo se sienten resentidos hacia los abogados que tomaron provecho de su deseo por venganza, y acumularon mucho dinero como por resultado.

No existe un mundo en donde todos hacen todo de la manera que a uno le gustaría.  Siempre habrá tiempos cuando parece que estás sufriendo más que los demás.  Pero, ¡qué importa! ¡es lo que hay!  Y nos pasa a todos.  Así que, naciste deformado.  Así que, acabas de perder a un ser querido en un accidente.  Así que, alguien te robó tus ahorros.  Así que, tu esposa se fué con otro hombre.  Así que, alguien te avergonzó delante de tus amigos.  ¿Qué vas a hacer sobre eso?  ¿Vas a odiar a la persona por medio de cual sufriste?  ¿Vas a echarle la culpa a Dios?  ¿O vas a aprender algo positivo de la experiencia?  Si lo único que haces es echarle la culpa a los demás, sólo te lastimarás a ti mismo.

La Biblia dice que "a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados." (Romanos 8:28)  Son los tiempos difíciles los que nos pueden ayudar a desarrollar nuestro carácter espiritual.  Las tragedias pueden hacernos conscientes de cuán corto es la vida, y nos pueden conducir a usar nuestras vidas para servir a Dios y ayudar a los demás.  Las desgracias físicas pueden enseñarnos a desarrollar fuerza espiritual.  Y las traiciones pueden ayudarnos a poner nuestra fe en el Único que nunca nos desamparará. 

Verdad, cosas como la fe en Dios no te devolverán los seres queridos fallecidos, o hacer que tus deformidades o desgracias desaparezcan.  Pero, lo mismo es verdad del rencor.  El daño ya fue hecho.  Lo que necesitamos ahora es una manera de mejorar nuestro futuro.  La decisión entonces es entre vivir una vida feliz y abundante o vivir una vida de rencor, resentimiento y cinicismo.

Un grupo dedicado a la salud mental hicieron unos pegatines con las palabras "Cuestiona Tus Actitudes".  ¡Qué buena declaración!  Tal filosofía puede prevenir muchos problemas mentales.  Aun los problemas psicológicos serios a menudo surgen del hecho de que la persona, por cualquier razón, nunca pensó en cuestionar sus propias actitudes.  Cuestionaron a todos los demás menos a sí mismos.  Y el rencor, con la tendencia en echar la culpa a los demás, es una de las maneras más convenientes en hacer eso.  La persona resentida necesita cuestionar si el rencor verdaderamente es una actitud productiva y útil para sí misma y para los demás.  La persona que esconde su rencor de sí misma debe estar dispuesta en examinarse aun más profundamente, y cuestionarse si es verdaderamente honesta en pretender que no tiene rencor.

Es poco probable que algunos de nosotros estemos completamente libres del rencor.  Así que debemos cuestionar nuestras actitudes defensivas en cuanto al tema.  ¿Podría ser que estás guardando rencor secreto contra alguien que te criticó, o que te haya herido de alguna manera?  ¿Te está ayudando esa actitud en ser una mejor persona? ¿O te está quitando la abundancia de la vida? ¿Qué puedes hacer hoy para resolver tu rencor y restaurar la abundancia a tu vida y a tus relaciones con los demás?

Comentarios  

 
# ricardo 23-01-2012 02:29
Muy buena sinstesis de la AMARGURA, justo en estos momentos estoy pasando una amargura familiar,creo en lo personal que la amargura nace de los males entendidos o de la falta de comunicacion o por ignorancia, tambien en la falta de discernimiento, en el caracter de cada uno, nazcan donde nazcan estas amarguras o "sentimientos negativos" se alojan en el corazón y desde alli se reflejan en las actitudes que se llevan a la practica. Para mi , cuando me entra una amargura, lo mejor es meditar y no tomar una actitud repentina sobre el tema, a mi me amarga ver gente en la calle, sin esperanzas de reconstruir sus vidas, siento amargura por no poder ayudarlos, siento amargura cuando veo injusticias, cuando las cosas no salen como uno espera, pero mi amargura más grande es cuando no logro estar en armonia con mi creador pero cuando logro estar en armonia con JEHOVA, todas mis amarguras se van y tengo el buen criterio para discernir y actuar de forma practica con resultados positivos. saludos cordiales
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# Felipe 02-02-2013 13:58
NOTA: Cambiamos el titulo de "La Amargura" a "El Rencor" ya que este último expresaba mejor lo que estábamos explicando en el articulo.
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# Felipe 23-01-2012 12:34
Buen comentario, Ricardo. Sí, uno puede sentirse amargo de cierta forma por las injusticias a su alrededor y por su falta de una buena relación con Dios.

También está el desafío de no sentirnos amargos contra las personas que nos critican y nos muestran los aspectos de nuestros caráteres que no queremos ver.
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